Publicaciones etiquetadas como sociedad civil

Publicado hace 5 meses

De tanto salvar a los bancos me da miedo que la gente crea que solo existe una solución violenta. Y me da miedo que lleven razón.

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In San Francisco, Nick Galloro, of Berkeley, holds a sign during a rally against banking institutions as part of the Occupy Wall Street campaign in California, on September 29, 2011. (Reuters/Stephen Lam) (via 2011: The Year in Photos, Part 3 of 3 - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

Si tomáramos conciencia de esto…

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A woman who identified herself as Janelle K. holds up a sign during an “Occupy Las Vegas” demonstration on the Las Vegas Strip in Las Vegas, Nevada, on October 6, 2011. (Reuters/Las Vegas Sun/Steve Marcus) (via Occupy Wall Street Spreads Beyond NYC - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

¿Es posible que la revolución esté en marcha y que la televisión no lo sepa? Bueno… Teniendo en cuenta que su misión es entretener…

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People participate in an Occupy Miami protest on October 15, 2011 in Miami, Florida. Inspired by the ‘Occupy Wall Street’ protests in New York City, an estimated 1,000 people showed up to participate in the Miami protest. (Joe Raedle/Getty Images) (via Occupy Wall Street Spreads Worldwide - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

¿Cree también la jerarquía eclesial que el #15m son “perroflautas”? Llamativo que hable tanto de temas como matrimonio homosexual y educación para la ciudadanía, y tan poco de desigualdad social…

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A demonstrator dressed as Jesus Christ takes part in the Occupy London Stock Exchange demonstration in London, on October 15, 2011. (AP Photo/Elizabeth Dalziel) (via Occupy Wall Street Spreads Worldwide - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

¿Por qué alguien quiere tener TANTO dinero? No entiendo… ¿Estamos en manos de locos? ¿Podemos defendernos de ellos?

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A demonstrator affiliated with the Occupy Wall Street carries a sign during a rally in New York’s Times Square, on October 15, 2011. (AP Photo/Mary Altaffer) (via Occupy Wall Street Spreads Worldwide - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

Creo que no volveremos a vivir como vivíamos… Espero que sea para bien… ¿Y tú?

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A protester wearing a Guy Fawkes mask look on as a Carabinieri police vehicle burns during a demonstration by the “Indignant” group in Rome, on October 15, 2011. (Reuters/Stefano Rellandini) (via Occupy Wall Street Spreads Worldwide - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

Tengo suerte. Tengo empleo. Pero si estuviera parado iría a algún sitio visible, bien visible, a encontrarme con los que están como yo. Y no me marcharía hasta cambiar el sistema que me declaró amortizado. Y la sociedad que lo permitió.

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Tents at the Occupy Wall Street protest weather a snowstorm in Zuccotti Park, Saturday, October 29, 2011, in New York. The first snowstorm of the season was a test of the protesters resolve as they huddle in tents and prepare for an increasingly difficult winter with donated food and clothing. (AP Photo/John Minchillo) (via Occupy Wall Street, 7 Weeks In - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 6 meses

Una mirada al futuro no es lo que solía ser…

Protesters at the Occupy Portland camp chant slogans and hold up signs on November 13, 2011, in Portland, Oregon. In spite of an eviction notice for early Sunday morning, Portland police delayed closing two downtown parks early today as thousands of people converged to support the Occupy Portland movement.(Natalie Behring/Getty Images)

(via Occupy Wall Street Faces Evictions - Alan Taylor - In Focus - The Atlantic)

Publicado hace 1 año

El reto consiste en desarrollar una oferta que constituya la identidad de España. ¿Qué es lo que puede vender España? ¿Cuál es el valor y la diferencia que aporta España? ¿Cuál es el valor y la diferencia que llevan las marcas de las compañías de España?

Responder a estas preguntas puede marcar la diferencia entre estar a la deriva o avanzar con un diseño de ruta que nos permita aprovechar los vientos y mareas de la mejor manera.

Estamos hablando de emprendimiento. Por emprendimiento se debe entender mucho más que la adaptación para desarrollar empresas de negocios. Cuando hablamos de capacidad emprendedora, nos referimos a la capacidad de desarrollar, con las innovaciones, una identidad en el mercado o comunidad en que decidamos insertarnos. Una identidad soportada por una oferta o propuesta, y por una organización con la ambición de reproducirse en el tiempo. La capacidad emprendedora opera en cualquier ámbito humano, desde los negocios a la política, desde el arte a la ciencia, desde lo cultural a lo social.

Al no disponer de una visión y una forma de hacer que sitúe el liderazgo cara al futuro, fijos los ojos en lo inmediato, se ve solo lo individual y se tiene la sensación de que están ante caminos diferentes, porque cada uno solo ve sus tareas inmediatas. Este fenómeno puede percibirse en el interior de los Gobiernos actuales. Cada área gubernamental parece tener una tarea que le es propia, como si no fueran parte de un colectivo que al final será evaluado por sus clientes, los ciudadanos y los votantes, como una entidad única. Para alguno de sus ministros, hoy es muy palpable la diferencia de criterio con que se orienta el trabajo entre pares, en campos de acción que se anuncian como políticas que deberían convocar a todo el Gobierno, y en algún caso, a toda la sociedad española. En dicho contexto, no es de extrañar que domine una cultura donde prima el interés por asegurar una posición individual en las estructuras existentes, por encima de la búsqueda de nuevas opciones.

El modo de ejercer el poder funciona, en la vigente democracia, con un líder que ejerce y acumula legitimidad rodeado de un grupo de ejecutivos leales que realizan y permiten ampliar la capacidad de participar en los ejercicios de poder del líder. Esta noción funciona con un líder y pocos ejecutivos leales, sin embargo, termina dañando la relación de colaboración, pues va generando hábitos de silencio. Dejan de participar en la elaboración de estrategias donde se inventa el futuro y se articula el poder.

Ese estilo que ya comienza a perder vigencia, valora como factores de éxito el control y la disciplina. Entrega el liderazgo a muy pocas personas, que consiguen éxito por realizar bien las directrices o instrucciones del jefe, por no aparecer discrepantes y por mantener al país cerrado a gente y a interpretaciones de otras esferas o comunidades. Ahora nuestro reto es colectivo, porque nuestra oportunidad también es colectiva. Tenemos que dar pasos hacia la colaboración como la relación dominante entre los distintos sectores del país, abandonando nuestra inclinación a confrontarnos y descalificar toda iniciativa que no se sienta como propia. Vivimos un cambio general de estilo de liderazgo, que desplaza un formato dominante marcado por la búsqueda del control y de la anticipación del futuro como una proyección del pasado lo más ajustada posible, hacia un modo emergente cuyos rasgos característicos son la flexibilidad y la incertidumbre.

Publicado hace 1 año

Hace poco, el presidente Obama, con dificultades en los comicios del martes, dijo que “el pueblo norteamericano merece saber quién está decidiendo estas elecciones. No sabemos si es la industria del petróleo o incluso empresas extranjeras. No lo sabemos porque no lo dicen”. Y su principal asesor político, David Alexrod, acusó a la Cámara de Comercio y otros grupos similares de “socavar los principios de la democracia americana”.

La Cámara de Comercio, con su sede central en Washington, es una de las más poderosas asociaciones empresariales del mundo y en la mayoría de casos ejerce como lobby de los intereses empresariales que representa, lo que la ha convertido, de modo objetivo, en uno de los principales aliados electorales de los republicanos por la abierta hostilidad de sus dirigentes a la política económica del equipo Obama. Se estima que en estas elecciones primarias ha invertido unos 75 millones de dólares, cuya procedencia es legalmente opaca.

¿Desnaturaliza el libre juego de la democracia esta exposición abusiva del mundo del dinero? Ya se sabe que lo que ocurre en EE UU llega con posterioridad al resto de los lugares.

Publicado hace 1 año

La discusión sobre en qué consiste el interés público es muy antigua. El British Press Council llegó a una definición bastante sensata que puede ayudar a centrar un poco el debate sobre lo que es legítimo desde el punto de vista de la información periodística. Para el BPC es de interés público: 1) detectar y exponer delitos o graves faltas y conductas antisociales; 2) publicar datos que ayuden a proteger la salud y la seguridad de los ciudadanos, y 3) difundir información que impida que los ciudadanos sean confundidos o engañados por declaraciones o actos de individuos u organizaciones.

Wikileaks, al margen de la personalidad de su fundador y editor, el australiano Julian Assange (lean la entrevista publicada en este periódico el domingo pasado), es un instrumento extraordinario desde el punto de vista de los contenidos de las informaciones que sirvan a estos tres propósitos enunciados. Se trata, como aseguran los principios de Wikileaks, de combinar alta tecnología de seguridad con principios éticos y profesionales y, sobre todo, con la confianza de que existen personas, individuos, situados en lugares importantes que comulgan con la idea del interés público y que, en condiciones de seguridad propia, están dispuestos a facilitar esas informaciones y documentos que implican delito, engaño o riesgo para los ciudadanos.

Es posible que parte de la crisis financiera hubiera podido ser evitada si personas que conocían los riesgos que corrían determinadas compañías inversoras, bancos y otras entidades de crédito hubieran podido filtrar, con total confianza y anonimato, documentos y escritos reveladores para que periodistas interesados en los contenidos de interés público, verificaran y lograran su difusión.

Publicado hace 1 año

Notables exponentes de una tendencia mundial: el ascenso al poder de políticos advenedizos como gesto de rechazo a los políticos “de siempre”.

Hasta hace poco Oliveira Silva era solo conocido como el payaso Tiririca. Y Christine O’Connel era una desempleada que practicaba la brujería y declaraba su radical oposición tanto a la masturbación como a la teoría de la evolución. Tiririca fue claro en su promesa electoral: “Yo no sé qué hace un diputado federal, pero si me eliges, voy al Congreso y te lo cuento.

Otra es Kristin Davis, candidata a la gobernación del Estado de Nueva York y cuya fama se debe a que proveía de prostitutas al ex gobernador Elliot Spritzer, un asiduo cliente. ¿Su principal mensaje? “Meter a los políticos a la cárcel”. En Canadá, Rob Ford acaba de ser elegido alcalde de Toronto. Su pasado llevó a la oposición a atacarlo con carteles que decían: “Vota por un alcalde que le pega a su mujer y que es racista y alcohólico”. Un 47% de los votantes así lo hizo. La promesa de Ford: acabar radicalmente con el despilfarro y bajar los impuestos. En Italia está Beppe Grillo, un cómico cuyas agrias críticas a los políticos le permiten llenar los auditorios y tener el blog más popular del país. En España, Belén Esteban, “la princesa del pueblo”, un estridente personaje de la televisión que revela sus intimidades con inusitado desparpajo, podría quedar, según una encuesta, como tercera fuerza política en caso de presentarse a las elecciones de 2012.

Los candidatos del Tea Party estadounidense, de los partidos ultranacionalistas europeos, y aquellos que en todas partes ganan en las urnas cargos reservados a los políticos “de siempre”, encarnan el hastío de los votantes con la continuidad y el statu quo. “Que se vayan todos” es un eslogan que se hizo popular en la Argentina de hace unos años, pero que ahora se oye desde Islandia a Inglaterra o en las calles de París y Bangkok. Lo mismo sucedió con el famoso Manos Limpias de la Italia de los noventa, que hundió a los partidos tradicionales. Proliferan por doquier los candidatos “limpios” que llegan al poder prometiendo acabar con las “malas artes” de la política convencional. Silvio Berlusconi, Hugo Chávez y Vladímir Putin le deben su ascenso a la desesperación de votantes hartos de la corrupción reinante.

Conocemos los resultados. Ahora, la crisis económica, las nuevas tecnologías de la información que someten a políticos y gobernantes a un constante, descarnado y no siempre justo escrutinio, las guerras y los crónicos problemas sociales producen en todas partes un electorado impaciente y hambriento de cambio. Cualquier cambio. En algunos países, esta impaciencia generará mejores gobernantes y una democracia más solida. En otros, llevará al poder a líderes que usarán la democracia para socavarla desde adentro, buscando perpetuarse. La esperanza es que las mismas fuerzas tecnológicas, sociales y políticas que facilitan el ascenso de políticos advenedizos generen los anticuerpos que echen a los impostores que, en vez de fortalecer la democracia, abusan de ella.

Publicado hace 2 años

El hecho de que a partir de ahora los contribuyentes de la zona euro avalen solidariamente los riesgos presupuestarios del resto de los Estados miembros supone un cambio de paradigma. Se ha tomado conciencia así de un problema reprimido desde hacía mucho tiempo. La crisis financiera, amplificada a crisis de Estado, nos trae el recuerdo de los errores originales de una Unión Política incompleta que se ha quedado a mitad de camino. En un espacio económico de dimensiones continentales, sumamente poblado, surgió un Mercado Común con una moneda parcialmente común, sin que al mismo tiempo se introdujeran competencias que sirvieran para coordinar eficazmente las políticas económicas de los Estados miembros. Hoy ya nadie puede rechazar de plano, calificándola de irrazonable, la exigencia formulada por el presidente del Fondo Monetario Internacional de un “gobierno económico europeo”.

Pero no se trata únicamente de las trapacerías griegas o de las ilusiones de bienestar españolas, sino de una equiparación político-económica de los niveles de desarrollo dentro de un espacio monetario con economías nacionales heterogéneas. Pero no hay, a lo ancho y a lo largo, huella alguna de la conciencia de una profunda cesura. Unos confunden la conexión causal entre la crisis del euro y la crisis bancaria y apuntan exclusivamente el desastre a la falta de disciplina presupuestaria. Otros se afanan denodadamente en reducir el problema de la falta de coordinación entre las políticas económicas nacionales a una mera cuestión de mejora de la gestión.

Tras el Holocausto, hicieron falta esfuerzos de décadas -desde Adenauer y Heinemann, pasando por Brandt y Helmut Schmidt, hasta Weizsäcker y Kohl- para el retorno de la República Federal al círculo de las naciones civilizadas. Lo que acabó por propiciar un talante conciliador en nuestros vecinos europeos fueron, en primer término, la transformación de las convicciones normativas y el cosmopolitismo de las generaciones más jóvenes, crecidas en la República Federal.

El manifiesto interés de los alemanes por una unificación europea pacífica no era suficiente para desactivar la desconfianza hacia ellos, históricamente fundamentada. Los alemanes occidentales parecían conformarse con la división nacional. A ellos, con el recuerdo de sus excesos nacionalistas, no habría de resultarles difícil renunciar a la reivindicación de sus derechos de soberanía, asumir en Europa el papel del principal contribuyente neto y, si hacía falta, adelantar créditos que, en cualquier caso, redundaban en beneficio de la República Federal.

La nueva intransigencia alemana tiene raíces profundas. Ya con la reunificación se transformó la perspectiva de una Alemania que había crecido y se ocupaba de sus propios problemas. Hoy las élites alemanas disfrutan de una recuperada normalidad nacional estatal. Al final de un largo camino hacia Occidente han adquirido su certificado de madurez democrática y pueden volver a ser como los demás. Ha desaparecido aquella nerviosa disposición a acomodarse con mayor prontitud a la constelación posnacional de un pueblo vencido también moralmente y obligado a la autocrítica.

Cambiar de mentalidad no es razón alguna para hacer reproches; pero la nueva indiferencia tiene consecuencias para la percepción política del desafío actual. ¿Quién está realmente dispuesto a sacar de la crisis bancaria aquellas conclusiones que la cumbre del G-20 de Londres plasmó en bellas declaraciones de intenciones… y a luchar por ellas?

Por primera vez en la historia del capitalismo, en el otoño de 2008 sólo pudo salvarse la columna vertebral del sistema económico mundial, impulsado por los mercados financieros, gracias a las garantías de los contribuyentes. Y este hecho -que el capitalismo no pueda ya reproducirse por sus solas fuerzas- se ha fijado desde entonces en las conciencias de los ciudadanos que, como ciudadanos-contribuyentes, tuvieron que salir fiadores del fracaso del sistema. Las exigencias de los expertos están sobre la mesa. Se está hablando sobre el aumento de los fondos propios de los bancos, una mayor transparencia para las actuaciones de los fondos especulativos de inversión, la mejora de los controles de las bolsas y las agencias de calificación de riesgos financieros, la prohibición de instrumentos especulativos llenos de imaginación pero dañinos para las economías nacionales, la imposición de una tasa a las transacciones financieras, el reforzamiento de las provisiones bancarias, la separación de la banca de inversión y comercial o la disgregación preventiva de los complejos bancarios demasiados grandes para caer.

No es que la regulación de los mercados financieros sea tarea sencilla. Para llevarla a cabo también se requiere, sin duda, el conocimiento especializado de los banqueros más taimados. Pero las buenas intenciones fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad y falta de independencia de los Gobiernos nacionales.

n épocas de crisis, incluso los individuos pueden hacer historia. Con un poco de nervio político, la crisis de la moneda común puede acabar produciendo aquello que algunos esperaron en tiempos de la política exterior común europea: la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común.

En el euro se decide el destino de la UE · ELPAÍS.com

Un complejo artículo de Habermas sobre el liderazgo en tiempos de crisis (sobre el que no hay que esperar, Alemania; y sobre el que no se sabe dónde esta… aún).

Publicado hace 2 años
Que los ayuntamientos deban publicar en Internet el patrimonio de sus alcaldes y concejales, para que los vecinos del municipio puedan consultarlo cuando deseen, es una de las novedades del anteproyecto de ley de Gobierno Local, que el Gobierno comienza hoy a negociar con el PP. También que las licencias de obras, convenios, contratos y modificaciones de los planes de ordenación urbana deban ser publicados en la Red para lograr un mayor control de las decisiones de los ayuntamientos en ese ámbito.
Publicado hace 2 años
Obama emprende este segundo año de gestión con un proyecto renovado, más modesto, pero más comprensible para los votantes y, probablemente, más cercano al deseo de la población media del país. Marcar distancias con los demócratas en el Congreso, insistir en el bipartidismo, establecer un diálogo directo con los ciudadanos, demostrar rigor económico, firmeza en política exterior. Obama intentará reconstruir su presidencia desde esas nuevas bases. Las grandes apuestas con las que inició su mandato -la reforma educativa, la construcción de energías alternativas, incluso la reforma sanitaria- siguen vigentes. Para abordarlas, sin embargo, es necesario un respaldo popular del que Obama carece hoy por hoy.