Anda que no…
El doble rasero.
La trampa, en la estadística, está en la acotación. Cambias los límites y lo cambias todo…
Eso suponiendo que la mayoría de los políticos no estén al servicio de lobbys, y no de la democracia…
Un profundo error político tanto de PP (le venía bien para atacar al gobierno anterior) como de PSOE (le venía bien para atacar a los gobiernos autonómicos).
Y es que la verdad no ha estado presente en el manejo de la crisis. Ni antes ni ahora.
¿Cómo ve un idiota la ecología? La pena es que hay idiotas tomando decisiones…
Si seguimos con presupuestos restrictivos en todas sus partidas, sin aplicar expansión en algunas, sin aumentar la fiscalidad para que el estado produzca servicios que inicien una recuperación, este será el resultado.
Trece obispos andaluces —por supuesto varones—, de riguroso luto, con la cruz colgada al cuello y similares gafas, posan ante la cámara. En estos tiempos de crisis no han salido de sus diócesis para difundir un mensaje evangélico de solidaridad y de apoyo a los más necesitados. Ni una sola palabra han dedicado a los parados, a los que están siendo azotados por las desigualdades económicas. Ni una sola frase han dedicado a denunciar las injusticias, ni la acumulación de riqueza, ni a la codicia de los más poderosos.
Han salido, unidos y sonrientes, para pedir que se vote a la derecha andaluza, la auténtica, la genuina, la que impedirá el aborto, abolirá el matrimonio entre personas del mismo sexo y, por supuesto, aumentará los conciertos educativos con la iglesia. Han salido a hablar de lo suyo: del poder, de los negocios, de su patrimonio y de su estatus social.
Les ha bastado una reflexión sobre la corrupción política que les parece altamente preocupante en Andalucía, pero no en Valencia. Desde las atalayas de sus obispados se atreven a proponer a los de abajo más trabajo y sacrificios para salir de la crisis y denuncian “la mentalidad tan extendida del derecho a la dádiva y de la subvención”. ¿Quién dijo que la Iglesia no renueva su mensaje? Se han apuntado a la fila del discurso antiandaluz que predica el conde de Salvatierra, la CEOE, los nacionalistas catalanes y las gallinitas de Esperanza Aguirre; se han hecho de la FAES y de las corrientes más neoliberales que piden el fin de las ayudas públicas.
Esto lo dice una institución que vive del Estado, que no paga impuestos por ninguna de sus actividades ni bienes y a la que sufragamos todos, tanto católicos como no creyentes. Una organización que solo se acuerda de sus organizaciones sociales de base cuando se les demanda que contribuyan al IBI o que se autofinancien. Qué pena que no se acuerden de ellos cuando hacen sus comunicados electorales. Qué pena que no tengan procesos democráticos para que realmente sepamos a cuántos cristianos representa esa jerarquía obsesionada con el sexo, ajena al dolor humano y tajantemente desigualitaria.
…
No sé qué decir… Del enfado que llevo.
Menos mal que Concha Caballero lo ha dicho todo.
La contaminación del aire y la poca vergüenza de Ana Botella…
De verdad que me da rabia que me tomen por idiota…
Y no les quedan manifestaciones por sufrir a esta peña…
PPancarteros (by CEFJSE)
En una viñeta sencilla, muy sencilla, por qué Rajoy no tiene ni idea de por dónde le van a venir los palos… Qué despistado está el pobre…
Y es que no hay peor ciego que el que no quiere ver…
La subida de rentas del capital molestará a la clase media alta, e incluso muy alta, que siempre mimó el PP, a quienes Rajoy llamaba “los ahorradores” cuando Zapatero les subía —mucho menos que ahora— los impuestos. Pero a cambio iba a lograr un mensaje para los trabajadores: las rentas del capital también están afectadas. Claro que al final el dinero de verdad, dos tercios del total, sale de las rentas del trabajo. Y no se toca el de sociedades, donde tributa realmente la gente que tiene dinero. Pero el mensaje está ahí, y se puede repetir a partir de ahora con un martilleo constante en todo el entorno del Gobierno: “pagan más los que más tienen”.
Por eso, el PP decidió medir y hacer mucha política, estrategia. Toda la que les faltó, según critican muchos dirigentes socialistas, a Zapatero y Elena Salgado en mayo de 2010, cuando aprobaron congelar las pensiones —salvo las mínimas—, bajar sueldos de funcionarios y quitar los 400 euros de descuento del IRPF sin compensarlo con subidas a las rentas altas ni nada parecido. Y sin explicarlo. El PP ha hecho varias apuestas arriesgadas de corte socialdemócrata a las que Zapatero y Salgado no se atrevieron, en especial una subida muy importante a las rentas del capital o el IBI.