La luz también tiene sus caminos. Y no siempre son rectos…
(vía Views From the Night Sky: London and the U.K. - In Focus - The Atlantic)
La luz también tiene sus caminos. Y no siempre son rectos…
(vía Views From the Night Sky: London and the U.K. - In Focus - The Atlantic)
La luz fuera del ciclo día-noche es la huella de nuestra presencia. Convirtiéndolo todo en un día eterno. O en una semipenumbra el peor de los casos.
(vía Views From the Night Sky: London and the U.K. - In Focus - The Atlantic)
El desequilibrio, el consumo de energía. Esa es la característica del ser humano. Unas veces para lograr bienestar. Otras por la simple razón de demostrar que se puede hacer. Y así subir la autoestima.
(vía Views From the Night Sky: London and the U.K. - In Focus - The Atlantic)
Fabricando días donde antes había noches. No sé yo si es totalmente una buena idea…
El sedentarismo como problema. En la naturaleza todo cambia pero siempre hay dónde ir. En lo artificial nada cambia porque no hay otro sitio donde ir.
Solucionar este problema tendría que ser una prioridad.
La insaciable sed de hidrocarburos de España » Extramundi » Blogs Internacional EL PAÍS
Pues sí es bonito, sí… Las ondas portan belleza, además de energía en información.
(vía Vídeo del viernes: Ondas | Microsiervos (Arte y Diseño))
Que digo yo que parece lógico pedir prestado para invertir en independencia energética. Es una de las inversiones más rentables que podríamos hacer… Pedir prestado para hacer un buen negocio es una de las reglas fundamentales de la economía.
¡Ah! Claro… Es que ahora estamos pagando las deudas de haber pedido prestado antes para poner ladrillos encima unos de otros. Olvidando que los ladrillos no se comen y que tras hacer casas hay que darles servicios que cuestan dinero, estén habitadas o no…
No es una cuestión ideológica, no… Es una cuestión técnica. Y de mera sensatez.
¿Hay vida inteligente en alguna de las instancias en las que se están tomando decisiones?
http://politica.elpais.com/politica/2012/04/04/actualidad/1333551587_727717.html
(Fuente: facebook.com)
Que digo yo que se considera a Andalucía incapaz de convencer a los mercados de que puede abordar el futuro. Pues yo iría con un plan de deuda para invertir en tres áreas: salud, energía y educación.
Yo pediría prestado, como hace cualquier emprendedor. Porque la energía limpia, la educación y la sanidad son grandes negocios. Y no pediría prestado a la banca, sino a financieros inversionistas. Gente que sabe de esto. Gente que sabe lo que merece la pena y es capaz de asumir parte del riesgo. Yo crearía un nuevo estilo de deuda. De ese que merece la pena.
Y a cambio de la deuda, pediría a la gente de Andalucía un enorme esfuerzo. Pediría más horas de trabajo y menos sueldo. Y para que nadie pierda bienestar, ofrecería servicios de calidad en los campos sanitario, educativo, de justicia, de seguridad.
Si aspiramos a algo, tenemos que tener grandes ideas y fuerza para convencer a otros de que merecen la pena. Fuerza avalada por sacrificio. Pero por uno que merezca la pena.
Siguiendo el camino de gente que ya lo hizo: http://blogs.lainformacion.com/zoomboomcrash/2012/04/05/el-fascinante-caso-de-dos-paises-que-invirtieron-en-ciencia/ y visto lo visto… http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/04/04/andalucia/1333568201_658508.html
(Fuente: facebook.com)
Y es que no hay peor ciego que el que no quiere ver…
Tanta iluminación no es una buena noticia… Creo…
En resumen, la planificación energética no puede ir separada de la del agua.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), un 22% del total de agua captada en nuestro país (unos 6.800 hectómetros cúbicos anuales) se utiliza para refrigerar instalaciones generadoras de energía eléctrica (para no deteriorarse). Tras ser utilizada, esa agua o bien se evapora (5%), o bien regresa a la naturaleza con una temperatura sensiblemente superior a la de captación, esto es, con una significativa contaminación térmica.
Nadie cuestiona el coche eléctrico: evita humos y ruido en las ciudades, su uso disminuye la liberación de gases con efecto invernadero y, al precio actual de la electricidad, repostar resulta bastante más económico que con un vehículo convencional. Y sin embargo, son necesarios estudios que anticipen cualquier tipo de limitación en ese campo.
el incremento en el consumo eléctrico supondrá una mayor necesidad de agua de refrigeración, dado que se precisará un aporte extra de electricidad al sistema, y por tanto, las centrales que la producen necesitarán más agua para “refrescarse”.
Y con respecto al combustible, además de agua como materia prima, los sistemas de producción de hidrógeno, denominados electrolizadores, necesitan mucha refrigeración. En la hipótesis de que todo nuestro parque automovilístico se transformara en vehículos a hidrógeno, el uso de agua se duplicaría. O sea, no dispondríamos de agua suficiente.
También se debería analizar la relación entre agua y energías alternativas. Como en los sistemas de generación solar termoeléctrica. Con un prometedor futuro en España (la previsión es alcanzar 2.500 megavatios para 2013, un 2,5% de la potencia total instalada), la única tecnología totalmente desarrollada para producirla es la de “concentradores cilíndricos”. Que necesitan vapor de agua para mover las turbinas que generan la electricidad y agua para refrigerar todo el sistema. Pues bien, se necesitarían anualmente unos 29 hectómetros cúbicos de agua, equivalente al agua consumida por una ciudad de cerca de 300.000 habitantes, para hacer funcionar una planta. Además, las plantas generadoras deben estar en lugares muy soleados y, por ello, casi siempre, en lugares con escasez de agua.
But the local food movement now threatens to devolve into another one of those self-indulgent — and self-defeating — do-gooder dogmas. Arbitrary rules, without any real scientific basis, are repeated as gospel. The statistics brandished by local-food advocates to support such doctrinaire assertions are always selective, usually misleading and often bogus.
For instance, it is sinful in New York City to buy a tomato grown in a California field because of the energy spent to truck it across the country; it is virtuous to buy one grown in a lavishly heated greenhouse in, say, the Hudson Valley. But, overall, transportation accounts for about 14 percent of the total energy consumed by the American food system. The real energy hog, it turns out, is not industrial agriculture at all, but you and me. Home preparation and storage account for 32 percent of all energy use in our food system, the largest component by far.
A single 10-mile round trip by car to the grocery store or the farmers’ market will easily eat up about 14,000 calories of fossil fuel energy. Just running your refrigerator for a week consumes 9,000 calories of energy. That assumes it’s one of the latest high-efficiency models; otherwise, you can double that figure. Cooking and running dishwashers, freezers and second or third refrigerators (more than 25 percent of American households have more than one) all add major hits. Indeed, households make up for 22 percent of all the energy expenditures in the United States.
Agriculture, on the other hand, accounts for just 2 percent of our nation’s energy usage; that energy is mainly devoted to running farm machinery and manufacture fertilizer.
Don’t forget the astonishing fact that the total land area of American farms remains almost unchanged from a century ago, at a little under a billion acres, even though those farms now feed three times as many Americans and export more than 10 times as much as they did in 1910.
The best way to make the most of these truly precious resources of land, favorable climates and human labor is to grow lettuce, oranges, wheat, peppers, bananas, whatever, in the places where they grow best and with the most efficient technologies — and then pay the relatively tiny energy cost to get them to market, as we do with every other commodity in the economy. Sometimes that means growing vegetables in your backyard. Sometimes that means buying vegetables grown in California or Costa Rica.
Eating locally grown produce is a fine thing in many ways. But it is not an end in itself, nor is it a virtue in itself.
En 1924, según la conocida fórmula divide y vencerás, Stalin cortó la región en pedazos y así estableció distintas repúblicas soviéticas. El dictador soviético tenía prisa porque temía que la unión de esos pueblos bajo la bandera panturca le impidiera realizar sus planes imperialistas. Stalin dibujó unas chapuceras líneas fronterizas que atraviesan montañas, ríos y etnias de manera tosca y arbitraria. De modo que el tijeretazo también dividió, entre Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán, el fértil valle de Fergana, uno de los mayores productores de algodón del mundo, donde a mediados de junio de este año se produjeron en su zona kirguiza los sangrientos disturbios que generaron cerca de un millón de uzbekos refugiados. Si Stalin logró que los grupos étnicos no se unieran contra él, aseguró asimismo un hervidero de rivalidad y animadversión étnica.
En muchos países de la región, esos odios han sido hasta ahora latentes, porque los regímenes autocráticos y dictatoriales, herederos del modelo soviético, los han vigilado muy estrechamente. En cambio en Tayikistán esas rivalidades y enormes desigualdades entre etnias y clases sociales generaron un sangriento enfrentamiento que duró media década y se cobró casi 100.000 muertos. Los grupos descontentos, que iniciaron la guerra civil en 1992, eran reformistas democratizadores. En la actualidad, el presidente tayiko, Emomali Rahmon, manipula las elecciones de manera corrupta, y lo mismo sucede en los demás países del Asia central pos-soviética.
el régimen uzbeko sabe que si satisface las exigencias occidentales -disponer de bases militares entre Rusia y China, derecho de paso para suministros necesarios en el conflicto afgano, y acceso a recursos energéticos-, nunca tendrá nada que temer; el Bundeswehr, por ejemplo, entrena a oficiales uzbekos en Alemania. También España tiene sus intereses en Uzbekistán: la empresa Talgo debe construir el AVE entre las principales ciudades, Tashkent, Samarkanda y Bujara. Quizá a eso se deba la programada visita de los reyes de España a Uzbekistán.
Tres grandes potencias mundiales tienen intereses en Asia Central: Estados Unidos, Rusia y China. Junto con la cuenca del Caspio y la región del Golfo, Asia Central concentra el grueso de las reservas energéticas mundiales. Desde hace décadas, estrategas americanos han puesto de manifiesto su prioridad de hacerse con el control de Asia Central. Ese objetivo estratégico se considera como la recompensa de Washington por su victoria en la guerra fría. Estados Unidos y Rusia pusieron sus bases militares cerca de Bishkek, la capital de Kirguizistán. Rusia no ha dejado de considerar a toda Asia Central, que formó parte de su imperio tanto bajo los zares como bajo el poder soviético, como una especie de satélite. Y China la tiene en su punto de mira como una importante fuente de energía. Por todo eso, a nadie le interesa que esa región se suma en problemas étnicos y, pase lo que pase, entre todos mantienen bien tapada esa olla de grillos, favoreciendo regímenes autoritarios si es necesario.
Además, en Uzbekistán pude observar la creciente influencia de Turquía. Los turcos van extendiendo por toda la región de Asia Central un poderoso dominio económico. La Unión Europea, con su negativa a aceptar a Turquía como país miembro, también se niega a extender su influencia, tanto estratégica como económica, a esa parte del mundo que otros juzgan de gran importancia.
Desgraciadamente, la paz en gran parte de Asia Central va de la mano con la dictadura, y es que esos países están dominados por clanes familiares que no permitirán que la democracia les arranque de las manos el poder absoluto que poseen, atizando como hemos visto en Kirguizistán el odio étnico si eso sirve a sus fines.
Drill, Obama, Drill - Opinionator Blog - NYTimes.com
¿Es una jugada maestra política? ¿Es una mera concesión o un cambalache?

Here’s a transcript of the meaty part:
So let me just repeat. John McCain’s proposal, George Bush’s proposal, to drill offshore here in Florida and other places around the country would not provide families with any relief this year, next year, five years from now.Now believe me, if I thought there was any evidence at all that drilling could save people money to fill up their gas tanks by this summer or next year or even the next few years, I would consider it. But it won’t. And John McCain knows that. The fact is that Senator McCain’s decision to team up with George Bush on offshore drilling violates the bipartisan consensus that we’ve had for decades that has protected Florida’s pristine coastline from drilling. And just like Senator McCain’s gas tax holiday gimmick, this is a proposal that would only worsen our addiction to oil and put off needed investments in clean, renewable energy.
“My confusion, then, is over the administration’s negotiating tactics. In February, the president cleared the way for the first new U.S. nuclear power plants in more than 30 years. Today, the president will reportedly open up new opportunities for coastal drilling. In other words, Obama has already effectively given Republicans what they wanted on energy. What is he getting in return?”
“We, the people, might be better served if those government contracts were offered, say, to people wanting to put wind turbines offshore, instead of drills, and people whose technology could update our crumbling energy infrastructure and turn the US into a global leader in green power. Obama needs to be orchestrating the energy equivalent of packing us all into the Apollo 11 and shooting for the moon. But he’s packing us all into the backseat of an Edsel and driving us to Poopsburg.”
A Capitol Hill staffer who’s in touch with Benen, however, thinks it’s another example of Obama’s strategic genius:
Obama preempts the other side’s most resonant arguments, which forces them to come up with more and more extreme claims in order to differentiate themselves. In the end, he occupies the reasonable middle ground and his opponents are Palinized. … At the same time, the policy is a tailored, measured version of what the Republicans have urged — so, yes, the headline is, ‘Obama Allows New Offshore Drilling/Presses For Energy Independence,’ but at the same time, California/Oregon/Washington where opposition is strongest isn’t included, and there are environmentally-friendly changes to Alaska leasing policy announced at the same time. …
Finally, by announcing the drilling policy without seeking to extract concessions, the Administration makes clear that it is their policy and they are the centrist/flexible/pragmatic ones — making it harder for Republicans to argue that they accomplished this or that they forced Obama to do it.
So, does the right see this as a concession or a trap?
In any case, the experts are pretty clear that the drilling plan is, at best, going to provide a small boost to our oil supply, jobs market and tax coffers, and that the drilling decision that could really change things is off the table.